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jueves, 14 de octubre de 2010

De siempre me ha gustado más Aristóteles que Platón. No sé por qué. Porque me gustaban mucho las definiciones que empleaba en la Física. Porque todo el Universo se mueve para alcanzar su fin, pero sin obligación, sino por deseo. Porque el fin de todo hombre es la felicidad. Y porque todo está en movimiento para lograrla.
Este poema de Pedro Salinas siempre me ha recordado a Aristóteles y durante algunos años le he empleado en clase,

Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.
Perdóname el dolor, alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.
Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo
y tenerlo yo en alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.
Y entonces tú
en su busca vendrías, a lo alto.
Para llegar a él
subida sobre ti, como te quiero,
tocando ya tan sólo a tu pasado
con las puntas rosadas de tus pies,
en tensión todo el cuerpo, ya ascendiendo
de ti a ti misma.
Y que a mi amor entonces le conteste
la nueva criatura que tú eras.

¿Qué destacaríais de él? (sabiendo de Aristóteles y sin saber)